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Con consternación y gran preocupación vivimos las consecuencias que afectan a miles de niños y sus familias producto del terremoto ocurrido en nuestro país el sábado 27 de febrero recién pasado.
La prensa nacional ha hecho público que en Chile se encuentran damnificadas por el Terremoto más de 2.000.000 de personas, por lo que es posible estimar que casi el 60%, vale decir 1.200.000 afectados son niñas y niñas.
Con indignación denunciamos que a más de 10 días del Terremoto y los Tsunamis que afectaron a nuestro país no existe un catastro oficial de la situación de la infancia caracterizada por regiones y comunas que permita coordinar las ayudas al mediano y largo plazo.
Aún, y a pesar de las campañas mediáticas impulsadas recientemente, existen comunidades que no cuentan con la ayuda de emergencia necesaria, según constatamos directamente en nuestra visita a la Región del Bío Bío y pesquisamos a través de los diagnósticos regionales que emprende nuestra red en las regiones afectadas.Instamos a autoridades nacionales a hacer efectivas las recomendaciones de Naciones Unidas y dar garantía de Derechos Humanos en la situación de catástrofe que enfrentamos, poniendo en primer lugar de la agenda la protección de los Derechos de la Niñez y adolescencia.
En este contexto hacemos un llamado a las autoridades nacionales que asumirán la conducción del país a contar del 11 de marzo de 2010, a seguir las recomendaciones dadas por el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas, a saber:
1.- Restaurar las condiciones materiales básicas de la vida de los niños, considerando de manera prioritaria iniciar el proceso educativo. Restablecerlo mitiga los impactos psicológicos y sociales del desastre al darles un sentido de estabilidad, estructura, comunidad y esperanza para el futuro.
2.- Prestar cuidadosa atención a las necesidades y puntos de vista de adolescentes hombres y mujeres, quienes están más expuestos a diversos tipos de explotación y a influencias que los pueden ubicar al margen de la ley, así como de acciones excesivamente represivas por parte de las fuerzas de seguridad y orden.
3.- Dar prioridad a la recuperación del ambiente familiar, teniendo presente que el derecho del niño al juego y al esparcimiento son una ayuda imprescindible para la recuperación de traumas emocionales. Por ello, la instalación pronta de espacios seguros y amigables para que desarrollen actividades recreativas y sociales, facilitará su protección, nutrición y también reforzará su resiliencia y recuperación emocional.
4.-Recuerde que para la primera infancia en particular y las niñas en general el riesgo aumenta en las situaciones de EMERGENCIA. Es necesario generar medidas especiales de protección para estos grupos.
5.- Considerar en las políticas de emergencia que la opinión de los niños, niñas y adolescentes debe ser tenida en cuenta en la preparación, desarrollo y evaluación de todos los programas dirigidos a ellos.
Finalmente, a través de ésta queremos hacer público nuestro reconocimiento a las familias, organizaciones de la sociedad civil nacional e internacional y en particular a los niños y niñas que cada día luchan por dar y construir en solidaridad las posibilidades de una vida en común digna luego de la catástrofe.
Con nuestras palabras y acciones les enviamos un mensaje de energía y esperanza a los miles de niños y niñas que hoy se ven rodeados de inseguridades y temor, con la convicción que junto a ellos y ellas será posible construir una mejor vida para todas y todos luego de las pérdidas que hemos sufrido como comunidad.
Chile se reconstruye con los Niños y Niñas Primero
Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile
Vocero Nacional de Contacto: Carlos Muñoz Reyes
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